Blas de Otero: Sus 10 versos más célebres

Hoy recordamos al poeta español Blas de Otero a 41 años de su partida con 10 de sus versos más célebres:

Pido la paz y la palabra
Escribo en defensa del reino
del hombre y su justicia.
Pido la paz y la palabra.
He dicho "silencio",
"sombra", "vacío", etcétera.
Digo "del hombre y su justicia",
"océano pacífico", lo que me dejan.
Pido la paz y la palabra.
En castellano
Borradlo. Labraremos la paz,
la paz, la paz,
a fuerza de caricias,
a puñetazos puros.
Aquí os dejo mi voz
escrita en castellano.
España, no te olvides
que hemos sufrido juntos.
A la inmensa mayoría
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Hombre
Luchando, cuerpo a cuerpo,
con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
En el principio
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Basta
Imaginé mi horror por un momento
que Dios, el solo vivo, no existiera,
o que, existiendo, sólo consistiera
en tierra, en agua, en fuego,
en sombra, en viento.
Digo vivir
Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
La tierra
Un mundo como un árbol desgajado.
Una generación desarraigada.
Unos hombres sin más destino que
apuntalar las ruinas.
En nombre de muchos
Para el hombre hambreante y sepultado
en sed ¿salobre son de sombra fría?,
en nombre de la fe que he conquistado:
alegría.
Cuerpo de mujer
Cuerpo de la mujer, río de oro
donde, hundidos los brazos, recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un frondor de oro.

Blas de Otero Muñoz nació en Bilbao, el 15 de marzo de 1916. Miembro de la Generación del 50′, fue uno de los principales representantes de la poesía social o la conocida como poesía desarraigada, fruto de los tiempos duros que le tocó vivir, la guerra civil española y la terrible dictadura franquista. Fue un duro opositor de a la citada dictadura que vio nacer, crecer y morir, lucha que fue constante hasta el final de su vida. En 1945 sufrió una crisis depresiva que lo llevó a recluirse en el sanatorio de Usúrbil. De esta experiencia nacerían las tres obras de su ciclo existencial: «Ángel fieramente humano» (que presentó al premio Adonáis), «Ancia» y «Redoble de conciencia», libro con el que ganó el premio Boscán en 1950. Ese mismo año conoció a la actriz y poeta vasca Tachia Quintanar, con la que mantuvo una relación amorosa y con la que conservó su amistad durante el resto de su vida. Tras salir del sanatorio se autoexilió en París, donde comenzó a relacionarse con círculos de exiliados españoles y llegó a afiliarse en 1952 al Partido Cominista. En ese París se fraguó «Pido la paz y la palabra». De nuevo de regreso en España se integraría en círculos obreros y rurales. Trabajó con mineros y recorrió los pueblos del interior de Castilla y León viviendo del trabajo. También concluyó «Pido la paz y la palabra» y comenzó «En castellano». En 1955 empezó a ser considerado por sectores de la crítica como uno de los grandes poetas de la posguerra. Entre 1956 y 1959 residió en Barcelona, donde frecuentó los grupos artísticos locales, que parecer ser rechazaron su libro «En castellano», pero consiguieron que «Ancia» ganase el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath en 1961. En 1960 viajó a la URSS y China invitado por la Sociedad Internacional de Escritores. En esta época se publicaron (fuera de España debido a la censura) «Esto no es un libro», 1963 (Puerto Rico) y «Que trata de España», 1964 (París). En 1964 se trasladó a Cuba, donde se casó con Yolanda Pina y le fue concedido el Premio Casa de las Américas. Tras tres años de vivir en La Habana, en 1967 se divorció y regresó a Madrid, donde recuperó su relación sentimental con Sabina de la Cruz. Durante ese último periodo de su vida publicó numerosas antologías recopiladas por él mismo, y un puñado de libros nuevos. Anheló y cantó la democracia durante 40 años, aunque no llegó a ver completamente realizado su sueño, murió en Majadahonda, Madrid el 29 de junio de 1979.

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