Nicolás Guillén, tres poemas

Nacido el 10 de julio de 1902, en la provincia de Camagüey, tuvo un padre de buen nivel cultural, informado de la política y de las letras de su tiempo, vinculado a los sectores liberales de Cuba, que lo eligieron en una oportunidad senador.

Supo ser, por sobre todo, un intelectual comprometido con los hombres de su patria y del mundo, tal como lo planteó en sus poemas más combativos y luminosos, los cuales pueden ser considerados entre los más sensibles que se escribieron en toda la poesía latinoamericana del siglo XX. En su poemario se encuentra la variedad y la diversidad, siempre como un fin, de hallar la identidad de nuestros países y junto con ello, el lenguaje que expresan nuestros sueños.

A 118 años de su nacimiento lo recordamos con una selección de tres poemas:

La tarde pidiendo amor...
La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.

Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada...
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.
Cómo no ser romántico y siglo XIX...
Cómo no ser romántico y siglo XIX,
no me da pena,
cómo no ser Musset
viéndola esta tarde
tendida casi exangüe,
hablando desde lejos,
lejos de allá del fondo de ella misma,
de cosas leves, suaves, tristes.
Los shorts bien shorts
permiten ver sus detenidos muslos
casi poderosos,
pero su enferma blusa pulmonar
convaleciente
tanto como su cuello-fino-Modigliani,
tanto como su piel-margarita-trigo-claro,
Margarita de nuevo ( así preciso ),
en la chaise-longue ocasional tendida
ocasional junto al teléfono,
me devuelven un busto transparente
( Nada, no más un poco de cansancio ).
Es sábado en la calle, pero en vano.
Ay, cómo amarla de manera
que no se me quebrara
de tan espuma tan soneto y madrigal,
me voy no quiero verla,
de tan Musset y siglo XIX
cómo no ser romántico.
De que callada manera...
¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!

Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!

Nicolás Guillén

Poeta cubano nacido en Camagüey en 1902.
Desde muy joven se inclinó por las actividades culturales y políticas de su país, ocupando cargos importantes en la diplomacia a raíz del triunfo de la revolución cubana. Su inclinación posmodernista y vanguardista lo convirtió en el autor más destacado de la poesía afro-antillana. Su obra poética se inició con «Motivos de Son» en 1930 y «Sóngoro Cosongo» en 1931. Luego aparecieron
los siguientes títulos: «El son Entero», «La paloma de vuelo popular», «Tengo», «Poemas de amor», «El gran Zoo»
y «Por el mar de las Antillas anda un barco de papel». Falleció en 1989.

Un comentario en “Nicolás Guillén, tres poemas

  1. Recordé haberlo visto en una entrevista que le hiciera Juan José Arreola en el canal 13 de Imevisión, allá a mediados de los ’80. Arreola hablaba y hablaba así todo el tiempo hasta que al hacerle otra pregunta a Nicolás Guillén, este rápidamente le dijo: —En cuanto me dejes hablar te la respondo.

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