Tres poemas imprescindibles de Borges

“Hay personas que sienten escasamente la poesía; generalmente se dedican a enseñarla. Yo creo sentir la poesía y creo no haberla enseñado; no he enseñado el amor de tal texto, de tal otro: he enseñado a mis estudiantes a que quieran la literatura, a que vean en la literatura una forma de felicidad”. La conferencia se titulaba Qué es poesía y la enunció Jorge Luis Borges en el marco de un ciclo de charlas que ofreció entre junio y agosto de 1977, en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. De ese universo que Borges creó, pero también enseñó, una selección de tres poemas necesarios.

El Golem

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
«esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.»
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ‘¿Cómo’ (se dijo)
‘pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?’

‘¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?’

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Límites 

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a Quién prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

El enamorado 

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.


Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació el 24 de agosto de 1899, en la calle Tucumán 840, pero su infancia transcurrió al norte de su casa natal, en la calle Serrano 2135 del barrio de Palermo. Era hijo de Jorge Guillermo Borges, un abogado y profesor de psicología con aspiraciones literarias y de Leonor Acevedo Suárez, uruguaya, traductora. En su casa se hablaba en español e inglés, así que desde su niñez Borges fue bilingüe, y aprendió a leer inglés antes que castellano, a los cuatro años. Estudió primaria en Palermo y tuvo una institutriz inglesa. En 1914 su padre se jubiló por problemas de visión, y la familia se trasladó a Europa. Para refugiarse de la Primera Guerra Mundial se establecieron en Ginebra, donde el joven Borges estudió francés y cursó el bachillerato en el Lycée Jean Clavin. Tras la Primera Guerra Mundial la familia Borges pasó tres años en Lugano, Barcelona, Mallorca, Sevilla y Madrid y participó del movimiento literario ultraísta que luego encabezaría en Argentina. Colaboró en esta época en las revistas Ultra, Grecia, Cervantes, Hélices y Cosmópolis.
El 4 de marzo de 1921, la familia embarcó en el puerto de Barcelona en el Reina Victoria Eugenia rumbo a Buenos Aires. En Buenos Aires publicó en la revista Cosmópolis, fundó la revista mural Prisma (de la que sólo se publicaron dos números) y también publicó en Nosotros, dirigida por Alfredo Bianchi.
Se enamoró de Concepción Guerrero.
En 1922 visitó a Leopoldo Lugones junto a Eduardo González Lanuza con la excusa de entregarle el segundo número de Prisma. En agosto de 1924 fundó la revista ultraista Proa junto a Ricardo Güiraldes, Alfredo Brandán Caraffa y Pablo Rojas Paz.
En 1923 Borges publicó su primer libro de poesía, Fervor de Buenos Aires. Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924 publicó Luna de enfrente e Inquisiciones. Cansado del ultraísmo, intentó fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad.
Escribió en la revista Martín Fierro.
En 1928 su hermana Norah se casó con Guillermo de Torre, que Borges había conocido en Madrid.
En 1929 con Cuaderno San Martín ganó el segundo Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires.
En 1930 se produjo el golpe militar a manos del general Uriburu. En esa misma época Borges conoció al que sería su gran amigo: el escritor Adolfo Bioy Casares,
En 1931 se publicó el primer número de Sur, dirigida por Victoria Ocampo; en este primer número Borges colaboró con un artículo dedicado al Coronel Ascasubi. Publicó en 1935 su célebre Historia universal de la infamia. Colaboró con la revista quincenal El Hogar, comienza donde publicó en la columna de crítica Libros y autores extranjeros, hasta 1939.
En 1938 consiguió un empleo en la biblioteca municipal Miguel Cané del barrio de Almagro. Ese año Borges sufrió un grave accidente, al golpearse la cabeza con una ventana, lo que lo llevó al borde de la muerte por septicemia, esta experiencia fue el germen del cuento El sur, en la convalecencia escribió Pierre Menard, autor del Quijote.
En 1940 se publicó su Antología de literatura fantástica, escrita en colaboración con Bioy Casares y Silvina Ocampo, quienes ese mismo año contrajeron matrimonio, y Borges fue el testigo de boda. En 1944 conoció a Estela Canto, de quien se enamoró sin ser correspondido.
En 1946 Juan Domingo Perón fue elegido presidente, venciendo así a la Unión Democrática. Borges se declaró abiertamente antiperonista. Dictó conferencias en la Universidad de Montevideo, donde apareció su ensayo Aspectos de la literatura gauchesca.
Tras la derrota de Perón fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocupó durante dieciocho años y fue elegido miembro de la Academia Argentina de Letras.
Tras varios accidentes y algunas operaciones, un oftalmólogo le prohibió leer y escribir, aunque en un principio todavía distinguía luces y sombras, pero en 1955 se quedó ciego por la enfermedad congénita que había dejado también sin visión a su padre.
En 1956 fue nombrado catedrático en la Universidad de Buenos Aires y recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Cuyo.
Publicó en esa época el Manuel de zoología fantástica y reapareció, bajo su dirección, la segunda época de revista La Biblioteca.
En 1961 compartió con Samuel Beckett el Premio Internacional de Literatura otorgado por el Congreso Internacional de Editores en Formentor, Mallorca. Este importante galardón le dio el espaldarazo internacional y le ofreció la posibilidad de ser traducido a numerosos idiomas. Viajó a Estados Unidos, invitado por la Universidad de Texas y por la Fundación Tinker, de Austin, para impartir conferencias y cursos sobre literatura argentina durante seis meses.
Asistió en Berlín a un congreso internacional de escritores, al año siguiente, y en la Unesco participó en un homenaje a Shakespeare. Visitó Inglaterra, Suecia y Dinamarca, y en el 67 obtuvo la cátedra de Literatura Inglesa en la Universidad Católica Stella Maris de Mar del Plata.
El 21 de septiembre de 1967 Borges se casó con Elsa Astete Millán, el matrimonio duró tres años. Viajó a Estados Unidos con su mujer como profesor de poesía de la Universidad estadunidense de Harvard, invitado por la Fundación Charles Eliot Norton. En 1968 fue nombrado miembro de la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos. Fue nombrado miembro de la The Hispanic Society of America, en Nueva York.
En 1971 fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Columbia, Nueva York. En abril viajó a Londres, invitado por el Instituto de Arte Contemporáneo que lo incorporó como miembro de su cuerpo docente. La Universidad de Oxford le confirió el título de doctor honoris causa como Doctor en Letras. Publicó en Buenos Aires el cuento largo titulado El Congreso.
En 1975 falleció su madre a los noventa y nueve años. María Kodama se conviertió en secretaria y acompañante de sus viajes, se casaron finalmente el 26 de Abril de 1986.
En 1976, bajo la dictadura de Videla, publicó La moneda de hierro. Participó, junto con otros intelectuales, de una entrevista con el general Videla reclamando por los arrestos clandestinos. En 1977 recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de La Sorbona.
1979 fue un año de homenajes: la Academia Francesa lo distinguió con una medalla de oro. Recibió la Orden al Mérito de la República Federal Alemana y la Cruz Islandesa del Halcón en el grado de Comendador con estrella. Se le hizo un homenaje nacional en el Teatro Cervantes, con motivo de cumplir los ochenta años. Viajó con María Kodama a Japón.
En 1983 visitó España por última vez para recibir la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y participó en los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En París, el presidente Miterrand le hizo entrega de la Legión de Honor.
Fueron los últimos años de viajes ya que a finales de enero de 1986 fue internado en el Hospital Cantonal de Ginebra. El 14 de junio murió en Ginebra. Fue enterrado el cementerio de Plainpalais.

Borges se ha convertido en uno de los autores fundamentales del siglo XX, y uno de los más reputados escritores de relatos breves. Supo dar a éstos una dimensión atemporal, a caballo entre la ficción y la no ficción, que inició un nuevo estilo.
Si bien la poesía fue uno de los fundamentos de su quehacer literario, el ensayo y la narrativa fueron los géneros que le reportaron el reconocimiento universal.


BIBLIOGRAFÍA

POESÍA

Fervor de Buenos Aires (1923)
Luna de enfrente (1925)
Cuaderno San Martín (1929)
Poemas (1923-1943)
El hacedor (1960)
Para las seis cuerdas (1967)
El otro, el mismo (1969)
Elogio de la sombra (1969)
El oro de los tigres (1972)
La rosa profunda (1975)
Obra poética (1923-1976)
La moneda de hierro (1976)
Historia de la noche (1976)
La cifra (1981)
Los conjurados (1985)

CUENTOS

El jardín de senderos que se bifurcan (1941)
Ficciones (1944)
El Aleph (1949)
La muerte y la brújula (1951)
El informe Brodie (1970)
El libro de arena (1975)


ENSAYOS

Inquisiciones (1925)
El tamaño de mi esperanza (1926)
El idioma de los argentinos (1928)
Evaristo Carriego (1930)
Discusión (1932)
Historia de la eternidad (1936)
Aspectos de la poesía gauchesca (1950)
Otras inquisiciones (1952)
El congreso (1971)
Libro de sueños (1976)


Historia universal de la infamia (1935)
El libro de los seres imaginarios (1968)
Atlas (1985)

En colaboración con:
Adolfo Bioy Casares:
Seis problemas para don Isidro Parodi (1942)
Un modelo para la muerte (1946)
Dos fantasías memorables (1946)
Los orilleros (1955). Guión cinematográfico.
El paraíso de los creyentes (1955). Guión cinematográfico.
Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977).

Con otros autores:

Antiguas literaturas germánicas (México, 1951)
El «Martín Fierro»(1953)
Leopoldo Lugones (1955)
La hermana Eloísa (1955)
Manual de zoología fantástica (México, 1957)
Antología de la literatura fantástica (1940)
Obras escogidas (1948)
Obras completas (1953)
Nueva antología personal (1968)
Obras completas (1972)
Prólogos (1975)
Obras completas en colaboración (1979)
Textos cautivos (1986), textos publicados en la revista El hogar
Borges en revista multicolor (1995): notas, traducciones y reseñas bibliográficas en el diario Crítica



PREMIOS

Segundo Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires, 1929
Sociedad Argentina de Escritores (SADE) el Gran Premio de Honor, 1944
Premio Nacional de Literatura, 1957
Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, 1961 compartido con Samuel Beckett
Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes, 1962
IX Premio de Poesía de la ciudad de Florencia, 1965
Premio Internacional Madonnina, 1966
Premio Fundación Ingram Merril de Nueva, 1966
Premio Interamericano de Literatura Matarazzo Sobrinho, 1970
Premio de Jerusalén, 1971
Premio Internacional Alfonso Reyes, 1973
Premio Cervantes, 1979
Premio Cino del Duca, 1980
Premio Balzán, 1981
Premio Hollín Yoliztli, 1981
Premio de la Fundación Ingersoll, 1983

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s