Tres poemas de Carlos Pellicer a 45 años de su partida

Carlos Pellicer no fue sólo un poeta, también puede ser considerado como un innovador. Perteneció a un grupo de intelectuales mexicanos que se hacían llamar los contemporáneos, los cuales desarrollaron el estilo vanguardista desde América.

Considerado como el primer poeta realmente moderno de México, destacó de entre los grande, pero éste no se mostró contrario al vanguardismo ni a otras corrientes literarias, más bien incorporó a estas el modernismo, lo que permitió que destacara en el ámbito de la escritura, pues mientras otros literatos escribían sobre la consciencia, Pellicer lo hacia sobre la belleza del mundo.

Este escritor mexicano mostró gran interés por plasmar en sus obras poéticas las exuberancias del mundo, los paisajes naturales y los elementos que los integran, es por ello que la crítica considera a sus trabajos como cantos que celebran al mundo.

Hoy queremos rendir homenaje al amplio legado literario que dejó el poeta en el aniversario 45 de su muerte y que ha marcado la literatura contemporánea notablemente.

Estudio

Apenas te conozco y ya me digo:
¿Nunca sabrá que su persona exalta
todo lo que hay en mí de sangre y fuego?

¡Como si fuese mucho
esperar unos días -¿muchos, pocos?-
porque toda esperanza
parece mar del Sur, profunda, larga!
Y porque siempre somos
frutos de la impaciencia bosque todos.

Apenas te conozco y ya arrasé
ciudades, nubes y paisajes viajes,
y atónito, descubro de repente
que dentro estoy de la piedra presente
y que en cielo aún no hay un celaje.

Cómo serán estas palabras, nuevas,
cuando ya junto a ti, salgan volando
y en el acento de tus manos vea
el límite inefable del espacio.

En una de esas tardes…

En una de esas tardes
sin más pintura que la de mis ojos,
te desnudé
y el viaje de mis manos y mis labios
llenó todo tu cuerpo de rocío.

Aquel mundo amanecido por la tarde,
con tantos episodios sin historias,
fue silenciosamente abanderado
y seguido por pueblos de ansiedades.

Entre tu ombligo y sus alrededores
sonreían los ojos de mis labios
y tu cadera,
esfera en dos mitades,
alegró los momentos de agonía
en que mi vida huyó para tu vida.

Estamos tan presentes,
que el pasado no cuenta sin ser visto.
No somos lo escondido;
en el torrente de la vida estamos.

Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí
toda el agua que va rumbo a tus cántaros.
Tu nombre, tu alegría…
Nadie lo sabe;
ni tú misma a solas.

Yo leía poemas y tú…

Yo leía poemas y tú estabas
tan cerca de mi voz que poesía
era nuestra unidad y el verso apenas
la pulsación remota de la carne.
Yo leía poemas de tu amor
Y la belleza de los infinitos
instantes, la imperante sutileza
del tiempo coronado, las imágenes
cogidas de camino con el aire
de tu voz junto a mí,
nos fueron envolviendo en la espiral
de una indecible y alta y flor ternura
en cuyas ondas últimas -primera-,
tembló tu llanto humilde y silencioso
y la pausa fue así.  -¡Con qué dulzura
besé tu rostro y te junté a mi pecho!
Nunca mis labios fueron tan sumisos,
nunca mi corazón fue más eterno,
nunca mi vida fue más justa y clara.
Y estuvimos así, sin una sola
palabra que apedreara aquel silencio.

Escuchando los dos la propia música
cuya embriaguez domina
sin un solo ademán que algo destruya,
en una piedra excelsa de quietud
cuya espaciosa solidez afirma
el luminoso vuelo, las inmóviles
quietudes que en las pausas del amor
una lágrima sola cambia el cielo
de los ojos del valle y una nube
pone sordina al coro del paisaje
y el alma va cayendo en el abismo
del deleite sin fin.

Cuando vuelva a leerte esos poemas,
¿me eclipsarás de nuevo con tu lágrima?


Carlos Pellicer Cámara nació en Villahermosa, Tabasco, el 16 de enero de 1897; murió en la Ciudad de México el 16 de febrero de 1977. Fue cofundador del Grupo Solidario del Movimiento Obrero; profesor de poesía moderna en la UNAM y director del Departamento de Bellas Artes; organizó los museos Frida Kahlo, La Venta (en Villahermosa) y Anahuacalli; senador de la República en 1976. Formó parte del grupo los Contemporáneos e ingresó a la Academia de la Lengua en 1953. Colaboró en las revistas FalangeContemporáneos y Ulises. Premio Nacional de Literatura 1964. Desde 1978 el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada lleva su nombre.

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