Tres poemas de Jesús Enrique Sánchez

LAS INÚTILES MUERTES DE PIERRE MENARD

Borges, conjurado por él mismo, recreó a Menard,
un homúnculo del tiempo.
Para restar del acaso su autoría Menard
continuó siendo simbolista.
No era para menos,
solo así podría ser similar.
Borges también hizo posible que un hombre recordara todo un día,
Miguel contiene el estruendo de los siglos.
La denuncia de lo humano lleva su memoria,
su palabra frustrada, una honesta queja.
Encontró en los molinos un lenguaje trigal,
un lenguaje invisible,
el mismo que Yahveh hizo entender
atormentado por los dioses cananeos.
Un lugar en La Mancha con dos mundos deseados,
una glosa de la consciencia, vidriosa y licenciada,
un coloquio animal fueron sus facultades.
También haber sido padrastro del Quijote.
Como la memoria es la autora de todo,

Borges y Menard murieron,
pero sobrevive el recuerdo,
El recuerdo de un día,
el de cualquiera de las muertes de Pierre Menard,
penúltimo y veraz plagiario del Quijote.

SAL TERRAE

Cuesta

 restar del caos una palabra de guerra,

pero llegaron estos días

y aprieta el relato

de la sangre.

De sangre distante, se dirá, 

pero sangre al fin, 

porteadora del

espíritu del hierro,

meteórica, capilar, numinosa.

Un palabra de guerra

a duras penas 

tiene sentido por sí misma.

Rostro

Vida

Bosque 

Aliento

Todas rendirían

 sus linajes al desamparo 

en un aire incombustible, 

todas profanarían otros sentidos,

todas hechizarían a sus gestos

si la palabra guerra no sacrificara más silencios.

Una palabra de guerra, 

no una concesión al adjetivo,

nos pone en guardia;

ya no es solo una queja en el consenso

sino el sacramento de una fe mentida,

un arma fragmentaria que se arroja 

 en memoria de la sal de la Tierra.

********

Sientes que la noche te presencia.

Te esperas otra vez.

Sientes que la tierra te reduce los pasos

y la lluvia te otorga autos de nueva fe.

El invierno crece en su presagio amarillo,

huele a flores amargas con espumas leudadas 

y a confines de madera.

Un crepúsculo inverso deslinda el camino y se hace sagrado a la vista.

En estos días se pisa la sombra que el viento esparce, se mira la piel impasible de los árboles.

 Se acerca una verdad oscura. 

Ha vuelto, es todo.


Jesús Enrique Sánchez García nació el 27 de septiembre de 1960 en la ciudad de Buenos Aires, República Argentina. Abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello,Caracas, Venezuela. Finalista del primer concurso de narrativa policial organizado por la Policía Técnica Judicial Venezolana con su relato Un Clavo para la Noche. En 2016 fue invitado especial al festival de Poesía StAnza, que tuvo lugar en la localidad de St.Andrews, Escocia, por resultar ganador del concurso de poesía Letras de Libertad. Ha escrito colaboraciones especiales para el diario venezolano El Nacional. Ganador del VII concurso de poesía Sierra de Francia en julio de 2021.

Es músico popular.

Un comentario en “Tres poemas de Jesús Enrique Sánchez

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s