Dora Lema Olavarria

Presentamos una muestra de la obra literaria de la escritora y poeta Dora Lema Olavarria con una selección de tres poemas.

Desamor

¡Oh alma mía! Tengo cerrado el corazón,
como alcanzarte en mi despertar,
visualizaré tu entrega, pero nada cambiará
aun en mi fantasía de tormentas.
Llegarás a mí con esa bella devoción,
una emoción fallida que sostiene tu mirada,
desistiré de ese amor rosa
lleno de alegría del primer beso.
Te cantará y celebraré tus pinceladas,
me mantendré lejos de esa sola turbación
y adivinarás esa miseria afectiva
que me inclina a la desesperación.
¿Me responderás tranquilamente?
¿Guardarás esa flor angelical muy tuya?
difícil de responder ante esa presión íntima
¡Que me lleva al desasosiego!
Agujeros rotos tuvimos un día al soñar
y meditar tan profundo cuando amas,
no titubeamos con esas fuerzas esquivas
que denotan una desnudez tan febril.

¿Qué pasará con mis hojas del jardín?
resbalaré por la escalera de caracol,
te sorprenderé en lo mejor del tiempo,
con aromas que cruzaran al verte sonreír.
A pesar de todo, tu luz me sostiene con ese
bello semblante que te mantiene viva
¡Si pudiera amarte como tu quisieras!
encendería mi quebranto inmensamente.
Carezco de alma y de vida original,
soy como todos los demás, escaso en amor
sentimental y emociones terrenales
que van coloreando el corazón.
Conmigo estarás en cada lugar, a pesar de
romper nuestras señales, pues allí
en el respirar te encontraré y gritaré
con ímpetu tu presencia sutil.
Un amor roto de tanto desapego,
no eres culpable de mi desatino, luchas
y desvaríos que no puedo destruir
y enseñarlo al mundo entero.

El sentir de un abrazo

Estaba quieta acallando mis quejidos
y en mi interior algo gravitaba fuertemente,
que me deslizaba sin fin en mi caída
circular y profunda.
Solo cerraba los ojos tiernamente
cuando adolescente en la oscuridad
se marcaban esas escenas intensas
con la añoranza de un abrazo.
No quería reclamarles a mis padres
estar con ellos me hacía feliz
nada opacaba mi acercamiento,
solo mi timidez deslucida.
Retrocedía el tiempo rompiendo ese hielo
suscitado por la autoridad que ejercían
pero me amaban singularmente
y estrechaban esos lazos sólidos.
Replicaban sus palabras en mis oídos,
en las noches con frases tiernas
que deleitaban mis ensueños y pesares
con masiva alegría.

La búsqueda

Caminaba presurosa una mañana, absorbiendo el aroma
primaveral que me invadía tiernamente; me detenía
después de un trecho y me confundía con la gente que
miraba sorprendida.


¡Ay, mi alma cómo gozaba y sonreía a cada paso! no
encontraba a nadie conocido, mientras las aves
revoloteaban sobre los árboles, gritaba a veces tu nombre
y no me respondías, ¡eh! ¿Cómo hallarte?, ansiaba
conocerte más, porque te ocultabas, lo sabía, me seguías
y calmabas las aturdidas voces muy dentro de mí, eras el
pasado o el presente.


Para mí era mejor no tener a nadie cerca, el aire me
envolvía a cada instante y era como un espiral de ilusión,
respiraba pausadamente y sentía mi corazón ardiendo
clamando aliento y protección.


Por fin llegué a un parque que me recordaba a ti,
extrañaba ese contacto suave y tierno de tus palabras; el
mundo no iba igual para ambos; esa búsqueda intensa y
el aguardar lento me llevaba a contemplar el horizonte
fijamente donde esperaba que algo viniera del futuro a
llenarme el alma. 

Mi espíritu se aturdía y un solo suspiro profesaba mi fe y
confianza a refugiarme e inclinarme a estos anhelos y
fantasías.


De vuelta a casa estaba segura de que era una ficción, ese
deseo estaba próximo a cambiar mi destino, algo en mi
interior invitaba a seguir manteniendo ese anhelo, ese
afán que se imponía en mi vida toda, ya no importaba lo
que había construido solo se advertía mi pesar, eso que
arrasaba con todo lo vivido, después de ello no era
aquella mujer que deseaba ser, no era esa mujer valiente.


Me estaba negando a mí misma esa oportunidad de
verme tal como era, había gritado muchas veces dentro
de mí, ¿quién podía entenderme?, ¿cuán real me estaba
revelando al mundo?, ¿alguien tenía la autoridad para
advertirlo? me mantenía muy lejos de ser lo que la
mayoría esperaba que fuera, aunque lo entendía.
¡Si yo solamente pudiera demostrarlo!, vaciar esos
sentimientos tan inquietantes hacia el exterior,
emociones que me dañaban, impulsarlos era una forma
sana de manifestarlos, el dibujarme una mujer intuitiva y
de amplio entendimiento.


La vida me llevaba a observar los afanes propios y
ajenos, eso abatía lentamente mi sentir y, al final, iba
cerrando mis ojos tibiamente hasta que amaneciera para
no seguir afligiendo mi alma bajo ese tormento, y venía
otra mañana pintada de matices que susurraban cosas
sorprendentes para descubrir y soñar.


Dora Lema Olavarría es graduada en Psicología en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega en Perú, y
además completó una maestría y un doctorado en la misma área. Se especializó en TREC Terapia
Racional Emotiva Comportamental. Ella ha publicado dos libros de su autoría en el 2020 Fragmentos de Vida: Explorando tu mundo interior a través de las emociones y en el 2021 Descubre tú mismo la Felicidad Interior: Entre Poemas, Prosas Poéticas y Relatos. Este último ha sido Best Seller en Amazon tanto en su versión en español y en inglés en el 2022. Viene publicando en Escritores por el Mundo desde el 2020 y en algunas organizaciones y revistas literarias.

Encuentra más de su obra literaria en sus redes sociales:

Página Web
https://www.doralema.com


Facebook
https://www.facebook.com/autoradoralema


Instagram
https://www.instagram.com/doralemaolavarria

«El que ama la poesía ama la vida»

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